Robert S. McNamra

McNamaraRobert Strange McNamara, nació en San Francisco, el 9 de Junio de 1916, hijo de un Gerente de Ventas de una tienda de calzado. Se graduó en economía y filosofía en la Universidad de California en 1937. Dos años después obtuvo una Maestría en la Universidad de Harvard y fue a trabajar durante un año con la firma Price Waterhouse en San Francisco. En 1940 fue Profesor Asistente en Harvard y después de enseñar procesos analíticos a oficiales de las Fuerzas Armadas, ingresó al Ejército como capitán en 1943, trabajando la mayor parte del tiempo en estadística y control.

Sirvió en la Fuerza Aérea del Ejército (FAA) como analista de la eficiencia de los bombardeos bajo las órdenes del General Curtis LeMay en Gran Bretaña, India, China y el Pacífico. Como asistente de LeMay fue incorporado a la planificación de los bombardeos incendiarios con aviones B-29 contra el Japón, siendo responsable de la eficiencia y efectividad de las misiones y de las modificaciones para hacerlas más efectivas.

Después de la guerra permaneció en el servicio, pero recibió su baja honorable en 1946, con el grado de teniente coronel y recibiendo la condecoración Legión al Mérito por sus servicios. Reincorporado a la vida civil, fue llamado al staff de la Ford Motor Company que necesitaba una reorganización urgente y lo hizo tan bien, que en 1960 se convirtió en el primer presidente de la compañía sin haber sido un miembro de la familia de Henry Ford.

Un año después, el Presidente Kennedy lo nombró Secretario de Defensa por recomendación del ex Secretario Robert A. Lovett. Inicialmente Kennedy le ofreció la Secretaría del Tesoro, pero McNamara declinó el ofrecimiento aunque después aceptó la Secretaría de Defensa. A pesar de las propuestas de dividir los servicios de las tres armas, McNamara decidió mantenerlos bajo un mando único desde el Pentágono. A instancias del Presidente Kennedy, decidió también eliminar la política de Eisenhower de golpear rápido con una retaliación masiva y discutir después, pero en cambio aumentó la capacidad de conducir acciones militares convencionales.

En enero de 1961, McNamara cambió el proyecto TFX/F111, propuesto por la administración Eisenhower en reemplazo del obsoleto F105, por el proyecto TFX, un trabajo conjunto de la Fuerza Aérea y de la Marina de EEUU. El 01 de octubre ambos servicios enviaron a la industria las especificaciones para que presentaran sus propuestas el 01 de diciembre de ese mismo año. Tres de las propuestas fueron presentadas por compañías individuales, la "Lockheed Aircraft Corporation", la "North American Aviation Corporation" y la "Boeing Company". Las otras tres fueron presentadas por los consorcios, "Republic Aviation-Chance Vought", "General Dynamics Corporation-Grumman Aircraft" y "McDonnell Aircraft-Douglas Aircraft".

Todo indicaba que la Boeing sería la beneficiada con la buena pro. El principal competidor era el consorcio "General Dynamics/Grumman", teniendo en cuenta que "General Dynamics" había sido el principal proveedor de aviones militares desde el comienzo de la Guerra Fría. Sólo en 1958 había obtenido contratos por $2.239 millones, una cifra muy superior a las obtenidas por destacados competidores como "Lockheed", "Boeing", "McDonnell" y "North American". Sin embargo "General Dynamics" había tenido pérdidas de $27 millones en 1960 y 143 millones en 1961, montos que según algunos analistas la ponían en el borde de la bancarrota, a menos que obtuviera el contrato TFX.

La "General Dynamics", asentada en Texas, tenía muchos factores a su favor, como las buenas relaciones con el Ejecutivo, su Presidente Frank Pace fue Secretario de Defensa en 1950-1953; los dos últimos Secretarios de la Marina, eran de Texas, el último, Fred Korth, había sido Presidente del "Continental National Bank" de Fort Worth, Texas, después de un efectivo lobby hecho en Washington por Lyndon B. Johnson, también de Texas. Unas semanas después de asumir el cargo Fred Korth cambió a altos oficiales de la Marina, que apoyaban que el proyecto llamado X-22 le fuera otorgado a la "Douglas Aircraft Corporation", mientras que él deseaba que se le otorgara a la "Bell Corporation", que era subsidiaria de la "Bell Aerospace" también de Fort Worth, Texas. Por último, mientras Korth fue Presidente del "Continental National Bank" le otorgó cuantiosos préstamos a la "General Dynamics" en 1950-1960.

En tres oportunidades, el pentágono estimó que la propuesta de "Boeing" era mejor que la de "General Dynamics", pero en vez de otorgarla, les solicitó a los postores que reenviaran las propuestas con reajustes. En la cuarta ronda, el Pentágono opinó que la propuesta de "Boeing" seguía siendo mejor, pero que la nueva propuesta de "General Dynamics" era igualmente aceptable. En ese momento Robert McNamara, Korth, y Eugene Zuckert, Secretario de la Fuerza Aérea, enviaron un memorando de cinco páginas al Pentágono en favor de "General Dynamics".

McNamara justificó su decisión, porque consideró que la propuesta de la empresa no favorecida, es decir Boeing, mostraba alternativas riesgosas para alcanzar las especificaciones operacionales y que además excedían los requerimientos solicitados. El Proyecto TFX, otorgado el 24 de octubre de 1962 a la "General Dynamics", comprendía la fabricación de 1700 aviones para la Navy y la USAF, con un monto superior a los 6.500 millones de dólares.

Hubo una investigación. McNamara rechazó la idea de que Lyndon B. Johnson estuviera envuelto en la decisión, pero las evidencias presentadas ante la Comisión Investigadora del Congreso, mostraron lo contrario. Varios periodistas especularon que Johnson y sus amigos, habían jugado un importante papel en el otorgamiento del Proyecto TFX a "General Dynamics".

En su informe anual de 1962, McNamara dijo que las tácticas militares son la del francotirador, la emboscada y el asalto. Las tácticas políticas son la del terror, la extorsión y el asesinato. En términos prácticos, dijo, eso significa entrenar y equipar al personal militar y a sus aliados, como Vietnam del Sur, en operaciones de contrainsurgencia.

Además del escándalo del TFX, los cuestionamientos a McNamara no quedaron ahí. Pese a ello, llamó al servicio a las reservas y aumentó el número regular de efectivos en las fuerzas armadas de 2.483.000 a 2.808.000 hombres. Luego redujo a 2.700.000 el número total, eliminando el excedente menos apto, pero hacia 1968 aumentó el número a 3.550.000 hombres, durante la guerra de Vietnam, antes de renunciar a su cargo.

En abril de 1961, le recomendó a Kennedy apoyar a los contrarrevolucionarios cubanos con la invasión de Bahía de Cochinos, que terminó en un completo desastre porque Kennedy desistió a última hora de brindarles la ayuda prometida. Durante la Crisis de los Misiles en 1962 McNamara estuvo más acertado, apoyando la sugerencia de Kennedy de bloquear la isla de Cuba para evitar que llegaran más misiles procedentes de la URSS. Simultáneamente, McNamara ordenó poner en alerta a las fuerzas armadas para invadir Cuba si fuera necesario.

Durante el conflicto del Sudeste Asiático, el autor David Kaiser (American Tragedy: Kennedy, Johnson and the Origins of the Vietnam War), asegura que no fue sólo la CIA y el Pentágono quienes querían enviar tropas a Laos y Vietnam, sino que además de McNamara, Lyndon B. Johnson, Dean Rusk, McGeorge Bundy, Walt Rostow y Roswell Gilpatric, estaban en favor de la misma política de intervención de Eisenhower, respaldada con armamento nuclear.

John F. Kennedy se reunió con Robert McNamara y el General Maxwell Taylor, el 2 de octubre de 1963. Kennedy le dijo a McNamara que le anunciara a la prensa el retiro de de 1000 soldados de Vietnam. Añadió Kennedy, que probablemente retiraría todas las fuerzas de Vietnam a fines de 1965. Antes de salir Kennedy le recalcó que eso significaba todos los pilotos de helicópteros también. Hablando a la prensa, McNamara sesgó los términos de Kennedy, diciendo que "la mayor parte de las tareas militares en Vietnam, serían concluidas a fines de 1965.

Ngo Dinh Diem y Ngo Dinh Nhu fueron asesinados el 01 de noviembre de 1963. Kennedy quedó anonadado con la noticia, pero no cambió su decisión de reducir las fuerzas militares en el Sudeste Asiático, sino que, de acuerdo a algunos de sus ayudantes, reforzó su intención de retirarse de Vietnam.

Otro conflicto en el que McNamara encontró la solución, por la vía de las armas, fue durante la crisis de República Dominicana cuando ordenó la invasión con 24.000 efectivos y numerosos buques de guerra, en abril de 1965. Pero si en algo tuvo gran éxito McNamara, fue en contener las amenazas del gobierno soviético, convenciéndoles que cualquier ataque nuclear contra cualquier país occidental, tendría una respuesta masiva en contra de la Unión Soviética, de la cual no podrían recuperarse. De hecho ese fue el planteamiento durante toda la Guerra Fría: Atacar la URSS a Europa sólo tendría un tiempo limitado para expulsar a las fuerzas de la OTAN en la costa francesa, después de ese tiempo no podrían mantener la ofensiva.

Para mostrar la capacidad para desarrollar esa estrategia, McNamara aceleró la producción de misiles ICBM Minuteman y SLBM Polaris, reemplazando los obsoletos Atlas y Titan por 54 Titan II y 1000 Minuteman, más 41 submarinos nucleares. El número de misiles se mantuvo pero se aumentó el número de ojivas cuando, surgió el nuevo vehículo recuperable MIRV, a fines de los 60 y en los años 70. También aumentó el número de aviones de bombardeo estratégico en alerta, para despegue inmediato en 15 minutos, de 25% a 50%.

Después del asesinato de Kennedy el 22 de noviembre de 1963, Robert Mcnamara permaneció en el cargo durante el gobierno de Lyndon B. Johnson. El único cambio que hizo Johnson, fue volver a la política de Eisenhower, decidiendo dar una respuesta militar ante cualquier avance comunista en cualquier parte del mundo.

El 2 de marzo de 1964, Johnson le ordenó a McNamara a preparar una declaración sobre Vietnam. En la discusión con los cinco jefes militares del Comando Conjunto, el General Maxwell sugirió el bombardeo selectivo contra blancos en Vietnam del Norte y el General LeMay propuso pulverizar a los comunistas inmediatamente. Dos días después, McNamara anunció la decisión de no retirar tropas de Vietnam. Johnson manifestó, que no deseaba comenzar una guerra antes de noviembre.

En octubre también un grupo de generales con la aprobación de Johnson derrocó al Presidente Joao Goulart de Brasil, de tendencia izquierdista. Durante 20 años una dictadura reemplazó a la democracia brasilera. Lo importante para Johnson era que los gobiernos fueran anticomunistas, aunque fueran dictaduras militares.

El 30 de julio de 1964, el destructor USS Maddox zarpó rumbo a aguas norvietnamitas siguiendo el OPLAN 34A ordenado por Johnson. El Maddox abrió fuego contra botes vietnamitas. El incidente fue discutido por Johnson con Dean Rusk, George Ball, el General Earle Wheeler y Cyrus Vance, encargado de la Secretaría de Defensa. Vance aprobó ataques contra Vietnam del Norte para el día 3.

El día 4 el Capitán John J. Herrick del UUS Maddox informó sufrir ataques con torpedos, los cuales no fueron confirmados. Según las investigaciones, el mal tiempo y la ansiedad de los operadores de sonar, podrían haberles hecho suponer que eran atacados, pues no hubo detecciones visuales, ni evidencias que eso hubiera ocurrido. A pesar de eso, Johnson ordenó una retaliación firme e inmediata contra bases navales en Vietnam del Norte. Advertidos los norvietnamitas pudieron derribar dos aviones y capturar a un piloto. Por su parte, el Congreso, aprobó la decisión de Johnson.

En 1967, McNamara estaba convencido que la guerra no podía ganarse y trató de convencer a Johnson de llegar a un acuerdo político con Vietnam del Norte. Al no lograrlo, renunció y fue nombrado Presidente del Banco Mundial.

En su autobiografía "In Retrospect: The Tragedy and Lessons of Vietnam (1995)" McNamara siente remordimientos por su rol en la Guerra de Vietnam, diciendo que "Nosotros, en los gobiernos de Kennedy y Johnson participamos en las decisiones sobre Vietnam de acuerdo a los principios y tradiciones de nuestra nación. Tomamos las decisiones basados en esos principios, pero aún así estuvimos equivocados. Les debemos a las generaciones futuras la explicación del por qué."

En el documental "The Fog of War: Eleven Lessons from the Life of Robert S. McNamara" (2003), fue también un crítico de la carrera nuclear y admite que "su principal error como Secretario de Defensa fue su recomendación a Kennedy a proceder con la operación en Bahía de Cochinos, para derrocar a Fidel Castro, asunto que a tiempo fue reconocido como un error." Una revelación que le cayó a los estadounidenses como un balde de agua fría, fueron sus declaraciones sobre la Crisis de los Misiles en Cuba, diciendo que se entrevistó con Fidel Castro en La Habana en 1992 en cuya conversación le dijo, que los cubanos tenían 162 ojivas nucleares, 92 de ellas montadas en cohetes soviéticos listos para disparar y que Fidel Castro había ordenado lanzarlos contra Estados Unidos si eran invadidos; mientras que en Estados Unidos la gente creía que Cuba no tenía ninguna ojiva nuclear. Dijo también, que Kennedy pensó que las ojivas de los cohetes eran convencionales y que las nucleares eran los que estaban en camino.

En ese mismo documental, debido tal vez a la conciencia de la vejez que lo hizo cambiar de opinión, dijo refiriéndose a los bombardeos de Tokio, que "tanto LeMay como él mismo, fueron responsables de esos bombardeos incendiarios, que asesinaron a miles de civiles y por tanto ambos, debieron ser juzgados como criminales de guerra, pero no ocurrió así porque fueron los vencedores".

McNamara es autor de docenas libros que tratan asuntos ocurridos durante la Guerra Fría como "The Essence of Security: Reflections in Office" (1968), "One Hundred Countries, Two Billion People: The Dimensions of Development" (1973), "Blundering into Disaster: Surviving the First Century of the Nuclear Age" (1986), "Argument Without End: In Search of Answers to the Vietnam Tragedy" (1999) y "Wilson's Ghost: Reducing the Risk of Conflict, Killing and Catastrophe in the 21st Century" (2003). Además se han escrito cientos de libros sobre su vida y su actuación en la vida política de Estados Unidos y su influencia para que el mundo sea lo que es hoy.

El siguiente video es parte del documental "The Fog of War: Eleven Lessons from the Life of Robert S. McNamara" y corresponde sólo a la parte en que habla de los bombardeos incendarios sobre Tokio, uno de las 11 lecciones que le dio la vida.  El clip de video está en inglés, pero el original que puede ser adquirido en Amazon trae subtitulos en varios idiomas incluyendo castellano.  Es un documento que vale la pena ver y escuchar con mucho detenimiento.

The Fog of War: Eleven Lessons from the Life of Robert S. McNamara" (Clip de Video)




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