La crisis de los misiles en Cuba

Según las Memorias de Nikita Khrushchev, en mayo de 1962 concibió la idea de desplegar misiles nucleares de rango medio en Cuba como una contramedida contra las intenciones de Estados Unidos de desarrollar el emplazamiento de misiles estratégicos. La decisión del líder soviético tenía también el doble propósito de proteger a Cuba de otra invasión apoyada y financiada por los Estados Unidos, como la ocurrida en la bahía de Cochinos en 1961. Después de obtener la aprobación de Fidel Castro, la Unión Soviética inició rápidamente y de manera extremadamente secreta, la construcción de las instalaciones en la isla caribeña.

El 16 de octubre, le presentaron al Presidente John Kennedy fotografías de lo que fue identificado como las obras de construcción de emplazamiento de misiles de mediano alcance en Cuba. Después de siete días de análisis, investigación e intenso debate en el seno de la administración estadounidense y a pesar de la negativa rotunda de la diplomacia soviética de que estuvieran construyendo tales instalaciones en Cuba, el 22 de octubre, el Presidente Kennedy se dirigió al país en una presentación televisada en cadena nacional. Kennedy anunció el descubrimiento de las instalaciones y declaró que cualquier ataque desde Cuba sería considerado como un ataque de la Unión Soviética y que sería respondido de manera contundente. Anunció que estaba imponiendo una cuarentena naval sobre la isla de Cuba para evitar que la Unión Soviética le siguiera suministrando armas ofensivas.

Durante la crisis, las dos partes intercambiaron muchas cartas y otros comunicados oficiales, de tipo formal e informal. Khrushchev le envió a Kennedy sendas cartas los días 23 y 24 indicándole la naturaleza disuasiva de los misiles en Cuba y las intenciones pacíficas de la Unión Soviética. El 26 de octubre, Khrushchev le envió a Kennedy una larga pero vaga carta aparentemente proponiendo que las instalaciones de los misiles serían desmanteladas y el personal militar especializado retirado a cambio de que Estados Unidos garantizara que no invadiría Cuba ni permitiría que sus protegidos lo hicieran.

El día 27 de octubre, llegó a Washington otra carta de Khrushchev a Kennedy que las instalaciones de misiles en Cuba serían desmanteladas si Estados Unidos desmantelaba las instalaciones similares que tenía en Turquía. La administración estadounidense decidió ignorar esa última carta y aceptar la propuesta hecha en la carta del día 26 de octubre.

El día 28 de octubre Khrushchev anunció que desmantelaría las instalaciones en Cuba y que haría regresar al personal que las atendía, expresando su confianza de que Estados Unidos no invadiría Cuba. En conversaciones posteriores se negociaron las condiciones del acuerdo del día 28 de octubre que incluyó la demanda de Estados Unidos de que los bombarderos de mediano alcance también serían retirados de Cuba y se especificaron las formas en que Estados Unidos garantizaba que no invadiría Cuba.

De esa forma se puso punto final a la crisis de los misiles de Octubre de 1962, una de las más graves de todas las ocurridas durante la Guerra fría, que pudo haber desatado una guerra nuclear con consecuencias desastrosas para todo el mundo.




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