Conflicto Iraq-Irán

La guerra entre Irán e Iraq tiene sus origen en las rivalidades religiosas entre sunnitas y shiitas y data de tiempos inmemoriales hasta probablemente por rivalidades existentes desde antes que existiera el Islam.

Shaat-al-Arab
Tablas de mareas en Shaat-al-Arab

Los árabes son mayoritariamente sunnitas mientras que los persas fueron convertidos al Islam en el siglo XVI y pertenecen a la facción minoritaria Shiita, obviamente ambas facciones tienen diferencias notorias. Sin embargo durante los primeros años del Siglo XX, trataron de allanar las diferencias religiosas y no eran de esperarse conflictos armados dado que el dominio militar de la región estaba en manos de las potencias occidentales. Algunos conflictos territoriales fueron resueltos de alguna manera aceptable para ambos países y en 1937 dieron por terminada la disputa por las aguas de Shaat-al-Arab (área crítica para la navegación debido al escaso fondo en el golfo) y firmaron junto con Turquía y Afganistán el Pacto de Saadabad, un acuerdo de no agresión y defensa mutua.  Evidentemente esos acuerdos militares eran inviables pues esos países no estaban en condiciones de mantener sus aparatos militares sin ayuda externa.  Como mandaban las cláusulas del acuerdo de aguas y los acuerdos de límites entre Iraq e Irán, mediante el acuerdo de Teheran, Irán le pagó a Iraq partir de entonces el derecho de paso por sus aguas territoriales.

Luego de la Segunda Guerra Mundial, Iraq, Irán, Turquía y Pakistán, juntos con Gran Bretaña firmaron el Pacto de Bagdad, delineado por las potencias occidentales dominantes, es decir Estados Unidos y Gran Bretaña.   La revolución iraquí de 1958 terminó con la ingerencia de Gran Bretaña en las disputas de límites de Iraq, por tanto, la Guerra Fría y las ambiciones soviéticas sobre la zona cambiaron la situación, pero a pesar de todo, la paz entre Iraq e Irán se mantuvo durante los años 60. Luego la amenaza soviética disminuyó cuando Moscú suavizó las relaciones con Teherán, por su parte Gran Bretaña anunció sus intenciones de retirarse del Canal De Suez y por último los ingresos petroleros, más la ayuda militar de Estados Unidos a cambio de petróleo barato, le permitieron al Sha de Irán, Mohamed Rezha Palevi, alcanzar una posición de liderazgo en el Golfo Pérsico.  Pero, la nueva situación geopolítica cambió definitivamente en el área cuando el Sha retiró a Irán del Pacto de Saadabad dejándole de pagar a Iraq los derechos de tránsito en las aguas territoriales iraquíes.   Además, Irán desafió a Iraq escoltando sus naves petroleras con buques de guerra, desafío al que Iraq no respondió.  Ese fue el comienzo de la escalada armamentista, cunado ambos países desplegaron fuerzas militares a lo largo del Shaat-al-Arab.

Después de aparentemente estar de-facto resueltas las diferencias en el golfo, Irán comenzó a apoyar a los separatistas kurdos, lo que significaba una amenaza para Iraq debido a que dos tercios del petróleo iraquí procede de la región de los kurdos en Kurdistán, región que además es la más fértil de Iraq. El panorama se presentaba muy peligroso para Iraq, pues la posibilidad de una división del estado en tres partes: kurdos, sunnitas y shiitas, estaba latente. Kurdistán ha sido considerada por Iraq parte integral de su territorio, pese a la resistencia kurda, que gracias a su territorio montañoso mantenía un estado de rebelión permanente. El apoyo del Sha a los kurdos era una intromisión inaceptable para Iraq y a la larga iba a desembocar en conflicto.

El enfrentamiento Irán-Iraq de los años 1973-1974, llevó al colapso la economía iraquí, porque la escalada armamentista no podía ser sostenida por Iraq frente a la potencia iraní que para entonces ya utilizaba lo más sofisticado de la parafernalia militar de EEUU, como ningún otro país subdesarrollado lo había hecho antes. El gobierno de Bagdad no tuvo otra alternativa que negociar, firmando el Acuerdo de Argelia en 1975. Mediante ese acuerdo, Iraq renunciaba a la provincia de Khuzestan (Arabistán), terminaba la disputa por Shaat-al-Arab dividiendo los derechos a las aguas entre ambos países y tranquilizaba la rebelión kurda. Evidentemente Irán era el gran ganador y dejaba a Iraq con apenas 40 Km. de costas en el Golfo Pérsico, contra los 2000 Km. de costas de Irán. Con el apoyo irrestricto al Sha, las potencias occidentales tenían garantizado el transporte de petróleo por el Golfo Pérsico que se dirigía a Europa y Estados Unidos.

En los 2000 Km. de costa Irán tenía 5 grandes bases navales, mientras que Iraq apenas tiene dos muy vulnerables, Basora y Umm Qasr, ambas al alcance de tiro de los iraníes. Umm Qasr era un pequeño puerto pesquero con cierta profundidad y rpaidamente fue acondicionado como base militar, además de terminal petrolero. Mientras el Sha afirmaba su control sobre la región con unas poderosas fuerzas armadas y bajo el manto de protección de Estados Unidos, el gobierno iraquí tenía que dedicarse a recuperar su economía, reconstruir su poderío militar, estabilizar su situación política y social y controlar la rebelión kurda.

Con Irán convertida en la primera potencia militar pro-occidental de la región, Iraq voltearía la mirada a la URSS.  Pero, los intereses occidentales en el petróleo de la región, la Guerra Fría y el surgimiento de los nuevos líderes Saddam Hussein y el Ayatola Khomeini, era evidente que no todo estaba dicho; la región daría mucho que hablar en la década de los 80.




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